GCI: El problema de las 174 000 millones de transmisiones ilegales de la Copa del Mundo

GCI estima que durante la Copa del Mundo de la FIFA de 2026 se registraron 174 300 millones de visualizaciones de transmisiones ilegales a nivel mundial, de las cuales el 95 % incluyeron publicidad de apuestas clandestinas

HENDERSON, Nevada, 19 de agosto de 2026 /PRNewswire/ -- Gaming Compliance International (GCI) publica hoy su primer análisis global completo sobre las transmisiones ilegales durante la Copa Mundial de la FIFA 2026, en el que se estima que se registraron 174 300 millones de visualizaciones de transmisiones ilegales de 90 segundos o más (90S+) en todo el mundo a lo largo del torneo.

El análisis de GCI reveló lo siguiente:

  • Hubo 174 300 millones de visualizaciones en transmisiones ilegales que cumplían los requisitos de "90S+" a nivel mundial a lo largo del torneo
  • Hubo en promedio 1680 millones de visualizaciones de transmisiones ilegales que cumplían los requisitos de "90S+" por partido, a nivel mundial
  • Hubo 6200 millones de visualizaciones de transmisiones ilegales que cumplían los requisitos "90S+" en todo el mundo durante la final entre España y Argentina
  • El 95 % de las visualizaciones de transmisiones ilegales que cumplían los requisitos de "90S+" en todo el mundo incluían publicidad de apuestas clandestinas

La estimación se basa en el seguimiento global y la información de mercado de GCI, utilizando múltiples fuentes de datos propias y de terceros con licencia.

Para que una visualización de una transmisión ilegal reúna dichos requisitos, debe durar al menos 90 segundos, lo que indica que se trata de una "visualización comprometida". Se trata de una medida de visualizaciones de la transmisión, no de un recuento de espectadores únicos. La metodología tiene en cuenta las interrupciones de la transmisión, las actualizaciones forzadas, las recargas, los cambios de servidor espejo y los reinicios de canal a lo largo de cada partido.

Antes del Mundial

Antes del Mundial de la FIFA de 2026, el presidente de la GCI, Ismail Vali, predijo dos situaciones a la revista Forbes: España se llevaría el trofeo, y los principales beneficiarios del torneo serían la delincuencia y el juego clandestino.

España ganó el Mundial.

El análisis posterior al torneo realizado por GCI revela ahora la magnitud de la segunda advertencia: Se produjeron 174 300 millones de visualizaciones de transmisiones ilegales que cumplían los requisitos en todo el mundo, de las cuales el 95 % incluyo publicidad de juegos de azar no regulados.

El nexo oscuro

El análisis de GCI pone de manifiesto un nexo oscuro entre las transmisiones ilegales y el juego clandestino en línea.

Cuando se reanudaron los deportes profesionales al final de la pandemia, esta relación se había convertido en una piedra angular de la economía no regulada de las apuestas en línea. La transmisión ilegal de eventos deportivos se ha convertido en una vía fundamental a través de la cual los operadores de apuestas no regulados pueden llegar a un público masivo y financiar esa exposición y la captación de clientes mediante acuerdos de afiliación basados en el rendimiento.

Los datos de GCI revelan que los "streamers" ilegales pueden recibir pagos por publicidad y por dirigir a su público hacia actividades de juego clandestino, gracias a acuerdos de afiliación que ofrecen entre el 25 % y el 50 % de los ingresos netos por juego generados por esos operadores a partir de los clientes que les remiten.

El resultado es una potente economía sumergida: Los contenidos deportivos de alta calidad atraen a un público general; las transmisiones ilegales saca provecho económico de esa atención; y las apuestas clandestinas pagan para captar a ese público.

Esta relación ya había sido identificada anteriormente por GCI en Gran Bretaña. Un análisis publicado en enero de 2026 reveló que, durante 2024, se registraron 3100 millones de visualizaciones de transmisiones ilegales de eventos deportivos de 90 segundos o más en las diez disciplinas más populares de Gran Bretaña, y otros 1600 millones durante el primer semestre de 2025, con publicidad de apuestas clandestinas presente en el 89 % de dichas transmisiones.

La Copa del Mundo pone de manifiesto esa misma relación a escala mundial.

Un mercado único

Los consumidores se enfrentan a un único mercado en el que las transmisiones legales e ilegales compiten por la misma audiencia.

Las transmisiones legales pueden generar dificultades adicionales para los consumidores debido a las restricciones de acceso, la fragmentación de las plataformas, la latencia, el almacenamiento en búfer y las diferencias en la calidad del servicio o de la imagen. Las transmisiones ilegales se apropian de ese mismo contenido deportivo de alta calidad y compiten en ese mercado ofreciendo al público todos los deportes, en un solo lugar, "gratis".

Las consecuencias comerciales se extienden por todo el ecosistema deportivo. Las transmisiones legales respaldan a los titulares de derechos, a las cadenas de televisión y al ecosistema deportivo en su conjunto. Las ilegales extraen valor de ese sistema y, al mismo tiempo, crean un canal de captación de clientes para las apuestas clandestinas.

La magnitud de esa posible extracción queda patente en la pregunta de GCI:

Si tan solo el 1 % de las visualizaciones de transmisiones ilegales se hubiera realizado a través de canales legales, ¿cuántos ingresos más se habrían podido distribuir entre los titulares de derechos, las cadenas de televisión y otras partes interesadas del ecosistema deportivo en general?

El mercado de las apuestas relacionadas con el Mundial está valorado en 593 000 millones de dólares

Las transmisiones ilegales forman parte de una economía del juego clandestino en línea mucho más amplia.

GCI estimó que la Copa del Mundo de la FIFA de 2026 generaría 593 000 millones de dólares en volumen de apuestas en línea a nivel mundial, es decir, el valor del dinero apostado en las apuestas en línea relacionadas con la Copa del Mundo.

De ese total, 409 000 millones de dólares (el 69 %) no estaban regulados, frente a los 184 000 millones de dólares (el 31 %) que sí lo estaban.

Aunque los operadores regulados registraron una actividad sin precedentes, la mayor parte del valor de las apuestas se canalizó a través de canales extraterritoriales, clandestinos y sin licencia.

Las transmisiones ilegales conectan estas dos partes del mercado al canalizar a las audiencias deportivas hacia operadores de apuestas no regulados mientras esos consumidores ven eventos en directo, y cada partido ofrece nuevas oportunidades de apuesta.

Cuando el contenido es "gratis"

La relación comercial con el juego clandestino no es el único riesgo asociado a las transmisiones ilegales.

El análisis de GCI reveló que los reproductores de video, las ventanas emergentes y los botones falsos del tipo "haga clic para ver en HD/4K" pueden ocultar malware, spyware y programas de registro de pulsaciones de teclas, lo que expone a los usuarios a la recopilación de datos y a otras formas de ciberdelincuencia.

En el caso de las transmisiones ilegales, las apuestas clandestinas constituyen una fuente de ingresos a corto plazo. La oportunidad a largo plazo puede ser el propio público.

Dada la duración de los eventos deportivos, en particular de los partidos del Mundial, GCI advierte de que los espectadores pueden, sin darse cuenta, ofrecer a los delincuentes una ventana de más de 90 minutos de acceso a su "alma digital".

Comentario de la dirección:

Matt Holt, director ejecutivo de Gaming Compliance International (GCI), afirmó:
"Los 174 000 millones de visualizaciones de transmisiones ilegales que cumplen los criterios deberían acabar con cualquier ilusión que aún pueda quedar de que ese tipo de transmisiones son un problema marginal para el deporte. Los consumidores se enfrentan a un único mercado, y las transmisiones ilegales forman parte de él a escala industrial, compitiendo por el mismo público y apropiándose de un valor que debería beneficiar a los titulares de derechos, a las cadenas de televisión y al ecosistema deportivo en su conjunto".

"Cuando el 95 % de las visualizaciones de transmisiones ilegales que cumplen los requisitos incluyen publicidad de juegos de azar no regulados, las transmisiones ilegales no se limitan a robar contenidos. Proporcionan una de las audiencias deportivas más grandes del mundo como canal de captación para el sector del juego clandestino".

Ismail Vali, presidente de Gaming Compliance International (GCI) y fundador y antiguo director ejecutivo de Yield Sec, añadió:
"La Copa del Mundo nos ha mostrado el oscuro vínculo entre las transmisiones ilegales y las apuestas no reguladas a una escala que nunca antes habíamos medido".

"Los consumidores tienen acceso a un único mercado. Las cadenas de televisión legales pagan por los derechos, invierten en contenidos y compiten por la audiencia. Las transmisiones ilegales se apropian del mismo contenido, lo reúnen todo en un solo lugar de forma 'gratuita' y sacan provecho económico de la audiencia a través de las apuestas no reguladas y otras formas de delincuencia".

"Ahí es donde el desplazamiento se convierte en sustitución".

"El crimen no necesita crear el fútbol, poseer los derechos ni organizar el Mundial. Solo tiene que apropiarse del contenido, captar a la audiencia y sacar provecho económico de ambos. ¿Y qué hace la delincuencia con el dinero que obtiene? Provoca más delincuencia".

"La solución no es el clásico cuento de nunca acabar apuntando contra direcciones URL concretas. Tenemos que comprender el mercado en su conjunto y actuar en consecuencia: supervisarlo, controlar el ecosistema ilegal y su cadena de suministro, aplicar la ley de forma proporcionada y optimizar el sector legal para que los consumidores no duden ni un instante en permanecer dentro de él".

El informe completo de GCI sobre las transmisiones ilegales – A nivel mundial: El informe sobre el Mundial de 2026 está disponible en Gaming Compliance International (GCI).

Acerca de Gaming Compliance International ( ) (GCI)

GCI es líder reconocido en tecnología y consultoría para el cumplimiento normativo en el sector de las apuestas, y ofrece una plataforma integrada basada en inteligencia artificial que abarca la protección de los jugadores, la supervisión de la publicidad y los contenidos multimedia, la lucha contra el mercado negro, la captura automatizada de datos, la auditoría de ingresos y la elaboración de informes de cumplimiento para los operadores.

El objetivo de GCI es mejorar la transparencia del mercado y optimizar los ingresos de los gobiernos, los organismos reguladores y los operadores con licencia, al tiempo que se establece un marco de cumplimiento sólido que proteja a las jurisdicciones, al público y al ecosistema del juego en su conjunto.

www.gamingcompliance.com

Contacto para los medios:
Alastair Graham,
Vicepresidente sénior de Operaciones Estratégicas, Gaming Compliance International (GCI)
+63 917 312 7802 | [email protected]

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FUENTE Gaming Compliance International